Hace un mes aproximadamente, decidimos Ale y yo llevar a 3 de nuestros sobrinos de paseo pues se encontraban de vacaciones y ya estaban desesperados en casa porque regresaran a clases, pues en realidad los 3 juntos Carlos, Raziel y Mildred, son dinamita pura así que se los quitamos un rato a sus papás y abuelos.
Los llevamos al parque ecológico de Xochimilco, para que pudieran sacar un poco de las energías que tienen y ahí decidimos alquilar una bici para subirnos los 5, y así lo hicimos 1 hora, porque nos cargamos una condición que qué bárbaros, pero sobretodo porque sabíamos que al final los sobrinos terminarían más cansados que nosotros. Plácidamente empezamos nuestro recorrido, todos muy contentos y jugando, aunque al poco tiempo empezaron con que ya se habían cansado, pero llego el momento en que vimos que faltaban 10 minutos para que acabara la hora, y estábamos retirados del lugar de entrega, así que rápidamente nos bajamos todos y decidimos que yo, la que tiene menos condición física (por no decir otra cosa) me bajara y los otros 4 se fueran a toda velocidad a entregar la bici, así que me quede abajo, y estos empezaron a darle a los pedales y yo corriendo atrás de ellos, y bueno, pues saque mi cel y les tomé video, claro hasta que pude llevar su ritmo corriendo tras ellos, porque de repente le metieron pata y los perdí. Eso si, LLEGARON A TIEMPO A LA ENTREGA DE LA BICICLETA.
Aquí les dejo el minivideo de sus rápidas pedaleadas a la entrega de la bicicleta, claro que sale movido ehhh, y eso es porque yo iba corriendo atrás de ello.
bici-sobrinos
El día de ayer concluyo un ciclo más, no solo porque terminó el año escolar, sino porque deje de trabajar en el jardín de niños, en él aprendí mucho más de lo que hubiera imaginado, fue un espacio en el que el mal humor no podía hacerse presente, pues siempre me encontraba con la sonrisa de algún niño; cada una de sus cuestionamientos siempre me mantuvo alerta y claro no podía faltar el beso lleno de saliva o pegostioso porque te lo daban aún con una paleta o dulce en su boca o si me iba bien el beso con unos cuantos mocos que con mucho cariño me daban los pequeños.
Se que es un espacio que voy a extrañar, pero también sé que vienen cosas buenas, así que también disfrutaré esté pequeño duelo mostrándoles una obra de arte, es una foto, tomada por Ale, de los tapetes que hacen en Huamantla, espero que también les guste.
A seguir adelante.

Por fin este lunes regresamos a clases, y de verdad que toda la dinámica se transformo; usar cubrebocas, verificar que los pequeños no tengan ningún síntoma, darles una dosis de gel antibacterial al entrar, que de verdad se laven las manos cuando van al baño, etc, etc etc.
Pero déjenme contarles un poco sobre la aplicación del gel antibacterial a la entrada y en todo momento que se requiera. Dado que es una actividad ala que no están acostumbrados los pequeños, causo varias reacciones, una de ellas fue que un niño al ponerle el gel en la manos se le quedo viendo y por más que le decíamos que lo usara como crema, no lo hizo y trato de quitárselo porque le dio asco.
Las niñas más pequeñas de maternal el primer día que se lo pusimos, aunque se lo frotaron en las manos no hubo mayor reacción, pero hoy segundo día, al llegar estiraron sus manita y pidieron aguita, aguita que al olerla les gusto y todo el trayecto hacia su salón olian y decían huele rico mmm, huele rico ¡que tal eh! ¿le s gusto el aroma a alcohol o aloe?
Pero con el que definitivamente no pudimos evitar reirnos fue con el hermanito de una pequeña de segundo año, que al entrar igual que a los demás se le dio una dosis y su mamá le dijo pontelo, lo vio y sin mayor preocupación se lo embarro en el cabello, seguido por el grito de su mamá de “Nooo, hijoles pues ya ni modo”
Hoy que fue el segundo día de actividades, los pequeños han apropiado estas normas a su quehacer diario, aunque creo que es a los adultos a los que les cuesta muchisimo el llevarlos a cabo.
Creo que seguiremos teniendo más incidentes de este tipo a lo largo de la semana.